1. 1
    La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
  2. 2
    Hijo de hombre, ¿en qué vale más el leño de la vid que el leño de cualquier rama que haya entre los árboles del bosque?
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    ¿Se toma de él madera para hacer alguna cosa? ¿Se hace con él un gancho para colgar algún objeto?
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    No, se tira al fuego para que lo devore: el fuego devora los dos cabos; el centro está quemado, ¿sirve aún para hacer algo?
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    Si ya, cuando estaba intacto, no se podía hacer nada con él, ¡cuánto menos, cuando lo ha devorado el fuego y lo ha quemado, se podrá hacer con él alguna cosa!
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    Por eso, así dice el Señor Yahveh: Lo mismo que el leño de la vid, entre los árboles del bosque, al cual he arrojado al fuego para que lo devore, así he entregado a los habitantes de Jerusalén.
  7. 7
    He vuelto mi rostro contra ellos. Han escapado al fuego, pero el fuego los devorará. Y sabréis que yo soy Yahveh, cuando vuelva mi rostro contra ellos.
  8. 8
    Convertiré esta tierra en desolación, porque han cometido infidelidad, oráculo del Señor Yahveh.