1. 1
    De David. Salmo. Oráculo de Yahveh a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que yo haga de tus enemigos el estrado de tus pies.
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    El cetro de tu poder lo extenderá Yahveh desde Sión: ¡domina en medio de tus enemigos!
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    Para ti el principado el día de tu nacimiento, en esplendor sagrado desde el seno, desde la aurora de tu juventud.
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    Lo ha jurado Yahveh y no ha de retractarse: «Tú eres por siempre sacerdote, según el orden de Melquisedec.»
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    A tu diestra, Señor, él quebranta a los reyes el día de su cólera;
  6. 6
    sentencia a las naciones, amontona cadáveres, cabezas quebranta sobre la ancha tierra.
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    En el camino bebe del torrente, por eso levanta la cabeza.