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    Del maestro de coro... Yedutún. Salmo. De David.
  2. 2
    En Dios sólo el descanso de mi alma, de él viene mi salvación;
  3. 3
    sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar.
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    ¿Hasta cuándo atacaréis a un solo hombre, le abatiréis, vosotros todos, como a una muralla que se vence, como a pared que se desploma?
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    Doblez sólo proyectan, su placer es seducir; con mentira en la boca, bendicen, y por dentro maldicen.
  6. 6
    En Dios sólo descansa, oh alma mía, de él viene mi esperanza;
  7. 7
    sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar;
  8. 8
    en Dios mi salvación y mi gloria, la roca de mi fuerza. En Dios mi refugio;
  9. 9
    confiad en él, oh pueblo, en todo tiempo; derramad ante él vuestro corazón, ¡Dios es nuestro refugio!
  10. 10
    Un soplo solamente los hijos de Adán, los hijos de hombre, una mentira; si subieran a la balanza serían menos que un soplo todos juntos.
  11. 11
    No os fiéis de la opresión, no os ilusionéis con la rapiña; a las riquezas, cuando aumenten, no apeguéis el corazón.
  12. 12
    Dios ha hablado una vez, dos veces, lo he oído: Que de Dios es la fuerza,
  13. 13
    tuyo, Señor, el amor; y: Que tú al hombre pagas con arreglo a sus obras.