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Beato Andrés de Montereale, monje y presbítero

18 de abril

Andrés de Montereale nació en Mascioni, de la diócesis de Rieti. A los catorce años, ingresó en la Orden de los Ermitaños de San Agustín. Predicó el Evangelio en Francia e Italia durante cincuenta años. El libro de honor de los agustinos dice que «se distinguió por su paciencia en los sufrimientos, por la extraordinaria austeridad de su vida, por su gran saber y, sobre todo, por el éxito de su predicación». Se cuenta que el beato Andrés no asistió nunca a ningún espectáculo público ni se rió jamás. También se dice que a su muerte, las campanas repicaron solas y que se oyó su tañido, a intervalos, durante veinticuatro horas. El agustino José Pamphili, quien fue consagrado obispo de Segni en 1570, afirma en la «Chronica O.F.E.A.» («Crónicas de la Orden de Hermanos Ermitaños de San Agustín») que un siglo después de su muerte, el cuerpo del beato estaba incorrupto y la túnica que lo cubría estaba intacta, como en el momento de la sepultura. La multitud de los que querían ver por última vez al beato y presenciar los numerosos milagros que obraba en el sarcófago, fue tan grande, que hubo necesidad de dejar su cuerpo expuesto durante un mes. El culto del beato Andrés fue confirmado en 1764, y se lo encontrará nombrado popularmente como beato o como santo.

En Acta Sanctorum, abril, vol. II, hay una breve biografía italiana de S. Ricetelli (1614), traducida al latín. Ver también L. Torelli, Ristretto delle Vite degli Huomini... O.F.E.A. (1647), pp. 380-382.