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Beato Notkero Bálbulo, monje

Notkero el tartamudo

Hubo varios monjes de la abadía de San Gallo llamados Notkero, algunos de ellos muy conocidos, por lo que la «Vita Notkeri», escrita probablemente en el siglo XIII, resulta legendaria, porque, aunque pretende hablar de Notkero Balbulo, confunde unos con otros. Sin embargo, su figura, noticias y obras literarias son bien conocidas a través de otras fuentes verídicas, documentos y manuscritos suyos, que se conservan hasta hoy en la biblioteca del antiguo monasterio.

Notkero nació en el 840 en Heligan, Zurich. De niño era burlado por sus compañeros de escuela a causa de un defecto de la palabra o por la falta de algún diente; él mismo, ya de grande, se aplicó el sobrenombre de «Balbulus», es decir, balbuciente. Excelente estudiante, ingresó de joven en la célebre abadía benedictina de San Gallo, fundada por el monje irlandés san Gallo en el siglo VII, en torno a la cual surgió después la ciudad homónima, capital del cantón suizo del mismo nombre. Llegó a ser un monje y sacerdote ejemplar, excelente poeta, músico y maestro, y a la vez modelo de modestia. Fue director de la célebre escuela literaria y artística que entre los siglos X y XIII hizo famosa a la abadía. Fue denominado por sus contemporáneos «vaso del Espíritu Santo», y la moderna historia de la literatura lo recuerda como Notkero el poeta.

Con el auxilio de sus cohermanos Ratperto y Tuotilo, dio a la abadía gloria científica, artística y litúrgica, preparando a sus discípulos para los más altos encargos en la Iglesia y en el estado, como por ejemplo Salomón, que fue obispo de Constanza, o Waldo, que lo fue de Frisinga, y los dos fueron también capellanes reales.

Escribió su obra fundamental, las «Secuencias litúrgicas» (unas cuarenta), reunidas en el «Liber Hymnorum», dedicado en el 884 al obispo Liutvaldo de Vercelli, y compuestas para la misa solemne de las más importantes fiestas litúrgicas del año. Muchas de esas «secuencias» fueron cantadas en toda Europa hasta el siglo XVI. Músico de valor, se cuenta que compuso un himno inspirándose en la rotación de una rueda de molino (por ello se lo suele representar absorto al lado de tal mecanismo). No fue él mismo el creador de la forma poética de la secuencia, pero sí quien la desarrolló, perfeccionó y difundió, adoptando la regla de «a cada nota musical una sílaba», que permitía memorizar con más facilidad la melodía (que en aquella época no había todavía forma de fijar por escrito). Notkero fue también autor de un Martirologio basado en el de Adón, de obras históricas (especialmente las «Gestas de Carlomagno»), y poesías ocasionales, en las que expresa su jovial carácter.

Murió en san Gallo el 6 de abril del 912, y fue venerado en su monasterio como copatrono durante todo el medioevo. En el siglo XVI el papa Julio II encargó al obispo Hugo de Constanza de recopilar los milagros del monje poeta, y lo proclamó beato en 1513. Desaparecida la abadía en 1805, la diócesis de San Gallo lo elevó a patrono secundario, celebrando su fiesta el 6 de abril; aunque desde 1963 se celebra el 7 de mayo, fecha de la traslación de las reliquias a la catedral, realizada en 1537. Aunque no fue abad, en la iconografía se lo representa con un báculo abacial, porque la leyenda narra que ahuyentó al demonio, que se le había aparecido en la forma de un perro feroz, apaleándolo con el báculo de san Columbano.

Artículo basado en el de Antonio Borreli en Santi e Beati, con algunos cambios y adiciones. Sobre los Notkero más conocidos hay una noticia breve en la Catholic Encyclopedia, que incluye a Notkero Balbulo, y trae bibliografía específica. La mencionada «Vita Notkeri» se encuentra en Acta Sanctorum, abril, I, pág 579ss. Las obras de Notkero, incluyendo el volumen de secuencias, están editadas en Migne, PL.