Lam
Oh víctima inmolada,
por nuestra redención,
Lam
de cuyas llagas brotan
las aguas del perdón.
Con mis
frecuentes culpas,
Lam
mil veces te
ofendí.
Lam
Perdona mis
pecados
Lam
y ten piedad
de mí.
¡Oh, cuánto amor respira
tu abierto corazón!
tu muerte fue mi vida,
tu Cruz, mi salvación.