Glorioso San Alfredo, que por amor a tu pueblo los defendiste y les diste paz, te pido que por tu intercesión obtenga tu protección de todo aquello que amenace a mi alma, no solo de los enemigos terrenos sino espirituales. Haz que siguiendo yo tu ejemplo santifique mi vida uniéndome a Dios en primer lugar y después lo de todo por amor a los demás. Por Nuestro Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. San Alfredo, el Grande, ¡ruega por nosotros! Amén