Glorioso san Blas, Tú que te retiraste a una cueva alejándote del mundo para mejor hablar con Dios, haz que encontremos nuestra propia plática con Él. Tú que confiaste en la fuerza de Dios, y en su infalible capacidad y poder, y que por medio de obras y milagros conseguiste convertir a los que no creían, transforma nuestra desesperanza en fe, cambia nuestros lamentos por gozo y convierte nuestra escasez en abundancia. Glorioso San Blas de Sebaste que a la llamada del Señor respondiste ofreciendo el cáliz del martirio y fuiste perseguido y cruelmente torturado otórganos tu santa intercesión. San Blas médico y mártir, portento de bondad y compasión que tanto consuelo, amor y milagros diste, que incluso en el largo camino a prisión la gente imploraba tu bendición, el remedio de sus males y la curación de sus dolencias, te rogamos nos favorezcas en estos momentos de gran pesar: (hacer la petición) ¡Oh san Blas, obispo de Sebaste! os suplicamos vuestra mediación para que llevéis ante el trono del Altísimo esta necesidad que hoy nos aflige, que nuestras suplicas sean oídas y atendidas, y que no nos falte nunca la voz para cantar contigo las alabanzas del Señor, buscar su voluntad, implorar su perdón y misericordia Divina y pedirle fuerzas para servirle mejor.  Amén. Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias.