San Jorge guerrero valeroso, que defendiste a la princesa de la Capadocia, al abatir con tu lanza al feroz dragón, te solicito humildemente que vengas en mi auxilio y me protejas de las acechanzas del demonio, los peligros, las dificultades, las aflicciones. Cobíjame bajo tu manto, poderoso santo, escóndeme de mis enemigos, de mis perseguidores, de las envidias, magias, hechizos y maleficios. Protegido con tu manto, caminare a través de los mares y la tierra, noche y día, mes a mes, año tras año, y mis enemigos no me verán, no me oirán, no me seguirán. Bajo tu protección no caeré, no me perderé, no sangraré. Igual que Nuestro Dios; Salvador estuvo nueve meses protegido en el vientre de la Virgen María, así yo estaré protegido bajo tu manto, teniéndote delante de mí, armado con tu lanza y tú escudo. Amén.