San Marcelino, que a lo largo de tu vida fuiste un hombre fiel a tus raíces, a tu tierra, a tu familia, a la sociedad ayúdanos a convertirnos en personas útiles a nuestra tierra y a nuestra gente. Ilumina con tu ejemplo nuestra sensibilidad y respuesta. Que, como tú, descubramos lo que nuestros familiares, los miembros de nuestra comunidad, nuestros vecinos y amigos desean y necesitan. Ayúdanos a ser decididos, generosos en la entrega y profundos en imaginación, para bien de nuestro pueblo, en fidelidad al Evangelio de Jesús. San Marcelino, que como tú, sepamos ser universales en el afán y concretos en el servicio. Amén