¡Oh gloriosa Santa Luisa de Marillac! esposa fiel, madre modelo, formadora de catequistas, maestras y enfermeras. Ven en nuestra ayuda y alcanza del Señor: socorro a los Pobres, alivio a los enfermos, protección a los desamparados, caridad a los ricos, conversión a los pecadores, vitalidad a nuestra Iglesia y paz a nuestro pueblo. Cuida nuestro hogar y cuanto hay en él. Que sea un camino recto que nos conduzca a nuestra casa del cielo, y que tu bendición descienda todos los días sobre cada uno de los que en el vivimos. Bendito seas, buen Dios, porque sembraste el amor en Santa Luisa para ejemplo nuestro e imitación de Jesús, Camino, Verdad y Vida. Amen