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San Egberto, monje y presbítero

Ecgberth

Uno de los múltiples ingleses que, en la época anglosajona, cruzaron el mar hacia Irlanda en busca de la ciencia y de la santidad, fue un joven monje de Lindisfarne, llamado Egberto. Víctima de una terrible epidemia, que le sorprendió en el monasterio de Rathmelsigi, prometió a Dios que nunca volvería a su patria, si le daba tiempo para hacer penitencia. Después de su ordenación sacerdotal, concibió un ardiente deseo de evangelizar la Frislandia y el norte de Alemania; pero Dios le reveló que tenía otros planes sobre él y el santo abandonó la empresa en manos de san Wigberto, san Wilibrordo y algunos otros.

La tarea para la que Dios le tenía destinado era menos brillante, pero igualmente difícil: en las Islas Británicas la gran controversia pascual había terminado con la aceptación de la costumbre romana. Sólo el monasterio de lona seguía oponiéndose, y ni siquiera los esfuerzos del abad Adamnano habían conseguido que los monjes abandonasen la tradición columbana. San Egberto escogió como campo de trabajo dicho monasterio y pasó los últimos trece años de su vida en la isla. Sus pacientes exhortaciones, apoyadas por su fama de santidad y saber, consiguieron lo que otros no habían logrado. Precisamente el día de su muerte, que ocurrió cuando tenía noventa años, los monjes de Iona celebraban por primera vez la Pascua, al mismo tiempo que el resto de la Iglesia occidental. Era el 24 de abril del 729. Las diócesis de Hexham y Argyll, que celebran la fiesta de san Egberto, le veneran como confesor, aunque Beda afirma que fue obispo.

Casi todo lo que sabemos sobre el santo se reduce a lo que cuenta Beda en su Historia Eclesiástica, libs. III-V, anotada por Plummer. Ver también Forbes, Kalendars of Scottish Saints, p. 331.