San Joaquín He Kaizhi, catequista mártir

9 de julio

Joaquín He Kaizhi (Ho-Ka-Tche) nació en Tchao-Tso, provincia de Kouei-Tcheou, en 1774 y a los veinte años conoció el cristianismo, se abrió a la fe y recibió el bautismo. Fue desde entonces un cristiano fervoroso que, en la persecución de 1814, fue arrestado, llevado a Kouy-Yang y sometido a terribles torturas para que apostatara, pero permaneció firme e inconmovible. Entonces fue desterrado a Mongolia, donde vivió por espacio de dieciocho años sin perder nada de su fervor religioso. Cumplida la pena, volvió a su casa y siguió siendo un cristiano ejemplar, al que se le encomendó la tarea de catequista, que él realizaba con gran dedicación y celo. Costeó la erección de un oratorio que sirviera de lugar de reunión de la comunidad cristiana, a la que exhortaba a perseverar en la fe y la instruía en ella.

Estas actividades provocaron un nuevo arresto en 1839, durante el cual fue otra vez torturado cruelmente sin que su fe se viniera abajo. La cárcel, donde fue recluido durante unos meses, la convirtió en lugar de apostolado, allí consolaba a los cristianos arrestados y admiraba, por su firmeza, a los propios paganos. Por fin, fue condenado a muerte por estrangulamiento. Confirmada la sentencia por el emperador, se le llevaba al lugar del suplicio cuando un amigo le ofreció un vaso de vino para confortarle. Pero él se acordó de que Jesús se había negado a beber el vino en la cruz y no quiso tampoco probarlo. Fue estrangulado el 9 de julio de 1839 y canonizado el 1 de octubre de 2000 por Juan Pablo II, en el numeroso grupo de san Agustín Zhao Rong y compañeros, cvuya memoria litúrgica celebramos también hoy.