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Santos Jenofonte, María, Juan y Arcadio, monjes

26 de enero

Los datos sobre estos cuatro santos que llevaron vida monástica además de pertenecer a la misma familia de sangre, son muy escasos. Sin embargo, están mencionados en muchas fuentes orientales. Hay una «Vita» escrita por Simeón Metafrasto, varios siglos después, que debe utilizarse con precaución, como todo el material de este autor, tan dado a la leyenda y a la creación piadosa y edificante.

Parece que apenas es posible pasar más allá de lo que resume el elogio del Martirologio Romano: Jenofonte habría sido cabeza de una familia de gran fortuna y prosapia. Cuando envió a sus hijos, Arcadio y Juan, a estudiar abogacía en Berytos, Fenicia, sufrieron un naufragio, del que apenas pudieron escapar. Los padres, según parece creyendo que habían perdido a sus hijos, determinaron abrazar la vida monástica en Jerusalén. Más tarde recuperaron a sus hijos, quienes también abrazaron ese género de vida, aunque se retiraron al desierto, como eremitas, donde murieron, antes que sus padres. Jenofonte finalmente también se retiró al desierto.

Ver Acta Sanctorum, enero, II, pág. 723. Un resumen en Biographisch-Bibliographisches Kirchenlexikon, «XENOPHON, hl. Senator» (1998).