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Hacer bien las cuentas: el Evangelio de hoy y lo que cuesta seguir a Jesús

Lucas 14, 25-33: la torre, el rey y la cruz. Una invitación a seguir a Jesús con todo, sin quedarnos a mitad de camino.

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Hoy, miércoles 4 de noviembre, el Evangelio (Lucas 14, 25-33) nos muestra una escena muy concreta: una gran multitud caminaba con Jesús. Mucha gente, mucho entusiasmo. Y justo ahí, Jesús se da vuelta y les habla claro: seguirlo no es ir detrás de la multitud, es una decisión personal que pide el corazón entero.

"El que no carga su cruz y me sigue..."

Jesús dice que quien no lo prefiere a todo, incluso a sí mismo, y quien no carga su cruz, no puede ser su discípulo (Lc 14, 26-27). Suena fuerte, y lo es. Pero no nos pide que dejemos de querer a nuestra familia: nos pide que Él esté en el centro, para que todo lo demás, también los afectos, encuentre su lugar.

La cruz no es buscar sufrimiento porque sí. Es aceptar con amor lo que cuesta: la paciencia en casa, el trabajo de todos los días, una enfermedad, un vínculo difícil, la fidelidad cuando nadie aplaude. Cargada con Jesús, la cruz deja de ser un peso sin sentido y se vuelve camino.

La torre y el rey: hacer bien las cuentas

Jesús pone dos ejemplos muy de la vida real:

  • El que quiere construir una torre se sienta primero a calcular si le alcanza para terminarla, para no quedar con los cimientos a la vista.
  • El rey que va a la guerra piensa antes si con sus soldados puede hacer frente al otro, y si no, busca la paz.

La enseñanza es clara: la fe no es un entusiasmo de un rato. Vale la pena preguntarnos con honestidad qué lugar le damos a Dios, qué nos cuesta soltar y qué estamos dispuestos a poner en juego. No para asustarnos, sino para no quedarnos a mitad de camino.

Una cuenta que Dios hace con nosotros

Hay una buena noticia escondida en este Evangelio: no construimos la torre solos. San Pablo, en la primera lectura de hoy (Filipenses 2, 12-18), lo dice así: es Dios quien nos da la energía para querer y para actuar según su voluntad. Y nos invita a brillar "como antorchas en el mundo". La cuenta no cierra con nuestras fuerzas: cierra con su gracia.

Un santo que hizo bien las cuentas

Hoy la Iglesia recuerda a san Carlos Borromeo (1538-1584), arzobispo de Milán. Podría haber vivido cómodo con su apellido y sus cargos, pero eligió entregarse: renovó la vida de su diócesis después del Concilio de Trento, impulsó la formación de los sacerdotes y la catequesis, y durante la peste de 1576 se quedó cuidando a los enfermos. Es patrono de los catequistas: un buen día para rezar por los que nos enseñaron la fe.

Para llevar a la oración hoy

  1. Hacé tu cuenta con Jesús: ¿qué es lo que más te cuesta soltar para seguirlo? Nombralo en voz baja.
  2. Mirá tu cruz de hoy y ofrecésela, aunque sea pequeña.
  3. Hacé la señal de la cruz despacio, al empezar el día o antes de comer, pensando en lo que significa.
  4. Cantale tu respuesta: canciones como Te seguiré, Ven y sígueme o Pescador de hombres son una forma linda de decirle que sí.
  5. Rezá por tu catequista o por quien te acercó a Dios.

Una oración para hoy

Señor Jesús, quiero seguirte con todo, no a mitad de camino. Ayudame a hacer bien las cuentas, a soltar lo que me ata y a cargar mi cruz con vos. Dame tu fuerza para querer y para actuar según tu voluntad. Amén.

Foto: Peregrinación Juvenil a Luján 2013. Metrónomo / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.5 AR.

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