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Santa Laura Montoya: la maestra que se fue a la selva con el Evangelio

Primera santa de Colombia y misionera de los pueblos indígenas: una vida que responde al "al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más"

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Hoy, miércoles 21 de octubre, la Iglesia recuerda a santa Laura Montoya Upegui, la primera santa nacida en Colombia. Y el Evangelio del día parece escrito para ella:

"Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más." (Lc 12, 48)

Una infancia dura, una fe firme

Laura nació en Jericó, Antioquia, el 26 de mayo de 1874. Tenía dos años cuando asesinaron a su padre, y la familia quedó en la pobreza. Creció casi sin estudios hasta que, a los 16, entró a la Normal de Medellín para ser maestra y ganarse el pan.

Ese comienzo frágil no la achicó. Llegó a ser una educadora reconocida, escritora y, sobre todo, una mujer de oración profunda.

"Me dolían como verdaderos hijos"

Siendo maestra sintió un llamado muy concreto: llevar el Evangelio a los pueblos indígenas de la selva, a quienes muchos en su época miraban con desprecio. Ella lo contó así: Dios la hacía madre de ellos, y "me dolían como verdaderos hijos".

El 5 de mayo de 1914 salió de Medellín hacia Dabeiba con cinco compañeras (y con su propia madre). No iban con armas ni con poder, sino con el crucifijo y un gran amor a María. Así nacieron las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena.

Su forma de misionar fue revolucionaria para su tiempo:

  • Vivir como ellos, en pobreza y sencillez, en lugar de imponer desde afuera.
  • Reconocer la dignidad de cada persona indígena y afrodescendiente, contra la discriminación de muchos.
  • Una "pedagogía del amor": enseñar la fe entrando en la cultura y en el corazón del otro.

No le fue fácil. Sufrió incomprensiones y críticas, incluso de gente de la Iglesia. Los últimos nueve años los pasó en silla de ruedas, sin dejar de escribir ni de acompañar su obra. Murió en Medellín el 21 de octubre de 1949. Juan Pablo II la beatificó en 2004 y Francisco la canonizó en 2013.

Lo que el Evangelio de hoy nos pide

Jesús habla de un administrador que cuida a los demás mientras el amo no llega, en vez de aprovecharse. Laura entendió que todo lo que había recibido (su fe, su formación, su vocación) no era para guardarlo: era para repartirlo a su tiempo, sobre todo a los que nadie tenía en cuenta.

También a nosotros se nos confió mucho: el Bautismo, la Palabra, una comunidad. La pregunta no es si somos "grandes misioneros", sino a quién nos está mandando Dios hoy.

Para vivir hoy

  • Mirá tu "selva": ¿hay alguien cerca tuyo a quien nadie se acerca? Empezá por ahí.
  • Rezá con san Francisco: Hazme instrumento de tu paz es una buena oración para salir al encuentro.
  • Cantá la misión con Alma misionera o Id y enseñad, ideales para el coro o el grupo juvenil.
  • Leé su vida completa en Creemos y compartila con alguien que esté pensando en servir.

Santa Laura Montoya, maestra y misionera, ruega por nosotros. 🙏

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Abajo tenés la biografía completa de santa Laura, canciones misioneras con letra y acordes, una oración para salir al encuentro del otro y un texto para perderle el miedo a anunciar el Evangelio.

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