PRIMERA PARTE: LA PROFESIÓN DE LA FE · El Credo (artículos de la fe) · 375
¿Qué normas debe seguir siempre la conciencia?
Conciencia y normas morales
La conciencia debe seguir tres normas generales:
- La ley natural, que es la ley moral inscrita en el corazón del hombre y que le permite discernir entre el bien y el mal.
- La ley revelada, que se encuentra en la Sagrada Escritura y en la Tradición, y que nos muestra el plan de Dios para la humanidad.
- La ley eclesial, que es la ley promulgada por la Iglesia para guiar a los fieles en su camino hacia la santidad. Estas normas son fundamentales para que la conciencia pueda guiar nuestras decisiones y acciones de manera recta y justa, según lo establecido en Romanos 2, 14-15.
La importancia de la conciencia
La conciencia es un don de Dios que nos permite discernir entre el bien y el mal, y nos impulsa a actuar de acuerdo con la ley moral. Es importante cuidar y formar nuestra conciencia para que podamos tomar decisiones acertadas y vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.
La formación de la conciencia
La formación de la conciencia es un proceso que requiere oración, reflexión y educación. Es importante leer y meditar la Palabra de Dios, así como escuchar y seguir los enseñanzas de la Iglesia. También es fundamental buscar el consejo de personas sabias y experimentadas, y estar dispuestos a aprender de los errores y aciertos.
La conciencia y la libertad
La conciencia nos da la libertad de elegir entre el bien y el mal, y de actuar de acuerdo con nuestra voluntad. Sin embargo, esta libertad no es absoluta, sino que está limitada por la ley moral y por el respeto a los derechos y dignidad de los demás. Es importante usar nuestra libertad de manera responsable y justa, y siempre buscar el bien común.
La conciencia y la culpa
Cuando actuamos de manera incorrecta, nuestra conciencia nos puede hacer sentir culpables y arrepentidos. Es importante reconocer y aceptar nuestra culpa, y buscar la reconciliación y el perdón a través del sacramento de la penitencia. La conciencia nos ayuda a crecer y a mejorar, y a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.
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