
Evangelio del día
Lucas 11, 47-54
Jueves, 15 de octubre de 2026
“Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso”
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Efesios 1, 1-10
Yo, Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, les deseo a ustedes, los hermanos y fieles cristianos que están en Éfeso, la gracia y la paz, de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en él
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo,
para que fuéramos santos
e irreprochables a sus ojos, por el amor,
y determinó, porque así lo quiso,
que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos,
para que alabemos y glorifiquemos la gracia
con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.
Pues por Cristo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El ha prodigado sobre nosotros el tesoro de su gracia,
con toda sabiduría e inteligencia,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo,
cuando llegara la plenitud de los tiempos:
hacer que todas las cosas, las del cielo y las de la tierra,
tuvieran a Cristo por cabeza.
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lucas 11, 47-54
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: “¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.
Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.
¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso’’.
Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.
Este hecho de arrebatarnos la capacidad de comprender la revelación de Dios, de comprender su corazón, de comprender su salvación —la clave del conocimiento— es, sin duda, una grave omisión. Olvidamos la gratuidad de la salvación; olvidamos la cercanía de Dios y olvidamos su misericordia. Y quienes olvidan la gratuidad de la salvación, la cercanía de Dios y su misericordia, se han llevado la llave del conocimiento. (...) Esto sucede hoy. Los fariseos, los doctores de la ley, no son cosa de aquellos tiempos; todavía hay muchos como ellos. Por eso es necesario orar por nosotros, los pastores. Orar para que no perdamos la llave del conocimiento y no cerremos la puerta a nosotros mismos ni a quienes desean entrar. (Francisco - Homilía en Santa Marta, 19 de octubre de 2017)
Señor, danos un corazón humilde y abierto para no cerrar la puerta del saber. Que nunca olvidemos la gratuidad de tu amor y tu infinita misericordia.
Hoy podrías reflexionar si hay alguna actitud tuya que esté impidiendo que otros se acerquen a Dios.
¿Qué cantamos hoy?
El cancionero de la misa arma el repertorio con estas lecturas. Guardalo y pasalo al coro.
Hoy