
Evangelio del día
Efesios 6, 10-20 y Lucas 13, 31-35
Jueves, 29 de octubre de 2026
“Vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Efesios 6, 10-20
Hermanos: Busquen su fortaleza en el Señor y en su invencible poder. Utilicen las armas que Dios les ha dado, para poder resistir a las asechanzas del diablo. Porque no estamos luchando contra fuerzas humanas, sino contra las fuerzas espirituales y sobrehumanas del mal, que dominan y gobiernan este mundo de tinieblas.
Por eso, para que puedan resistir en los momentos difíciles y quedar definitivamente victoriosos, revístanse con la armadura de Dios: que su cinturón sea siempre la verdad; su coraza, la justicia; su calzado, la prontitud para anunciar el Evangelio de la paz; que la fe les sirva siempre de escudo para protegerlos y apagar las flechas incendiarias del enemigo malo; pónganse el casco de la salvación y empuñen la espada del espíritu, que es la palabra de Dios.
Y, con la ayuda del Espíritu Santo, oren y supliquen continuamente. Velen en oración constantemente por todo el pueblo cristiano y también por mí, a fin de que Dios me conceda hablar con toda libertad para anunciar el misterio de Cristo, contenido en el Evangelio, del cual soy embajador, aunque estoy encadena
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lucas 13, 31-35
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le dijeron: “Vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”.
Él les contestó: “Vayan a decirle a ese zorro que seguiré expulsando demonios y haciendo curaciones hoy y mañana, y que al tercer día terminaré mi obra. Sin embargo, hoy, mañana y pasado mañana tengo que seguir mi camino, porque no conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas y apedreas a los profetas que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, pero tú no has querido!
Así pues, la casa de ustedes quedará abandonada. Yo les digo que no me volverán a ver hasta el día en que digan: ‘¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!’ ”
¡Tienes que defenderla! Y, como escribe Pablo, para hacerlo se necesita revestirse con la armadura de Dios, porque «no se puede pensar en una vida espiritual, en una vida cristiana» sin «resistir a las tentaciones, sin luchar contra el diablo». (…) Y pensar que han querido hacernos creer «que el diablo fuese un mito, una figura, una idea, la idea del mal». En cambio, «el diablo existe y nosotros tenemos que luchar contra él». Lo recuerda san Pablo, «la Palabra de Dios lo dice», sin embargo, parece que «nosotros no estamos muy convencidos» de esta realidad. Pero ¿cómo está hecha esta «armadura de Dios»? Algún detalle nos lo da el apóstol: «Estad firmes; ceñid la cintura con la verdad». (…) la vida cristiana puede considerarse «una milicia». Pero es «una lucha bellísima», porque nos da «esa alegría de que el Señor ha vencido en nosotros, con su gratuidad de salvación». Sin embargo, concluyó, todos somos «un poco perezosos» y «nos dejamos llevar por las pasiones, por algunas tentaciones». Pero, aunque «somos pecadores» no debemos desalentarnos, «porque el Señor está con nosotros, quien nos ha dado todo» y nos hará «vencer también este pequeño paso de hoy», nuestra batalla cotidiana, con la «gracia de la fuerza, de la valentía, de la oración, de la vigilancia y la alegría». (Francisco – Homilia Santa Marta, 30 de octubre de 2014)
¿Qué cantamos hoy?
El cancionero de la misa arma el repertorio con estas lecturas. Guardalo y pasalo al coro.
Hoy