Beatos Guillermo Arnaud y diez compañeros, mártires

Mártires de Toulouse

29 de mayo

Hagiografía

Santi e Beati

Elogio
Elogio: En Avignonet, cerca de Toulouse, en Francia, beatos Guillermo Arnaud y sus diez compañeros, los cuales, unidos en la tarea de contrarrestar el daño causado por los cátaros, mediante engaño fueron apresados por su fe en Cristo y su obediencia a la Iglesia Romana, siendo muertos a espada en la noche de la Ascensión del Señor, mientras entonaban a una voz el Te Deum. Sus nombres son los siguientes: beatos Bernardo de Roquefort, García d’Aure, Esteban de Saint-Thierry; Raimundo de Cortisan, de sobrenombre Escribán, canónigo; Bernardo; Pedro d’Arnaud, Fortanerio y Ademaro, clérigos; y el Prior de Avignonet, cuyo nombre se ignora.

Muerte
1242

Francia

Cancionización

Conf. Culto: Pío IX 1 sep 1886

Beatos Guillermo Arnaud y diez compañeros, mártires
Biografía

En los albores del XIII siglo en la Francia meridional, en particular en el condado de Toulouse, la vida de la Iglesia estaba turbada por la expansión de la herejía albigense. El papa Gregorio IX decidió intervenir en esta situación que amenazaba degenerar: el 22 de abril de 1234 nombró al dominico Guillermo Arnaud, natural de Montpellier, primer inquisidor en la diócesis de Toulouse, Albi, Carcassone y Agen. El religioso no tardó en poner manos a la obra, aunque posiblemente con excesivo rigor, al punto de hacer exhumar los cadáveres de los herejes para incinerarlos.

Comenzó entonces a encontrarse con dificultades, y el Conde de Toulouse, Raimundo VII (simpatizante de la herejía albigense), pidió al Papa que pusiera freno al indomable inquisidor, mandó a sus súbditos que evitasen cualquier contacto con el religioso, y puso guardias en los conventos dominicos. El 25 de noviembre de 1235 todos los hermanos dominicos fueron echados de la ciudad, y se alejaron procesionalmente, cantando himnos sacros.

Un año después pudieron retornar a su claustro, pero el odio en los enfrentamientos crecía por parte de los herejes, y provocaba una y otra vez tumultos. En 1242, convencido de que podria ponerle fin a la situación, el señor de Avignonet, Raimundo d'Alfar, invitó a los hermanos a su castillo cercano a Toulouse, con el pretexto de rehacer con ellos relaciones de amistad y presentarles propuestas de conciliación. En realidad era sólo una trampa: los hizo reunir en una gran sala del castillo, y en medio de la noche ordenó que fuesen asesinados. Los religiosos no se intimidaron y fueron al encuentro de Cristo, afriontando por su amor el martirio, y cantando al mismo tiempo el Te Deum. Era el 29 de mayo, en ese año vigilia de la Ascensión. Los asesinos se cebaron especialmente con Guillermo, a quien arrancaron la lengua.

Traducido para ETF, con escasos cambios pero resumido, de un artículo de Fabio Arduino.