San Ponciano, mártir

19 de enero

Hagiografía

Abel Della Costa

Elogio
Elogio: Cerca de Spoleto, ciudad de la Umbría, san Ponciano, mártir, que en tiempo del emperador Antonino fue duramente azotado con varas y finalmente atravesado con espada, a causa de su fe en Cristo.

Muerte
s. II

Italia

Cancionización

pre-congregación

San Ponciano, mártir
Biografía

Hay una complicada trama de fechas de inscripción, que van desde el 3 de enero al 19. En la propia Spoleto, por ejemplo, se lo venera el día 14 de enero, mientras que el Martirologio Romano actual ha conservado la fecha del 19 de enero, que viene ya de la edición anterior, y que parece ser, no la fecha de su martirio, sino de un traslado de sus reliquias.

Usuardo resume la muerte de Ponciano diciendo que fue golpeado brutalmente con varas mientras caminada por brasas ardientes, pero no sufrió daño alguno, luego fue puesto en el potro y descoyuntado, pero vuelto a la celda un ángel lo confortó, finalmente fue quemado con plomo fundido y decapitado. Esto proviene del contenido de unas Actas de martirio de redacción posterior y convencional.

Su cuerpo fue enterrado por los cristianos fuera de los muros de la ciudad, donde tiempo después se erigió una basílica dedicada a él. En el 968, Baldrico XV de Bélgica obtiene un brazo del santo que trasladó solemnemente como reliquia para la ciudad de Utrecht, y desde esa época es también patrono de esa ciudad.

San Ponciano es invocado como patrono contra los terremotos, porque de los daños producidos por los que sacudieron la región desde 1703 hasta 1723, se libró la ciudad de Spoleto, invocando a su patrono. La leyenda afirma que cuando Ponciano fue decapitado, un temblor sacudió la ciudad, pero que el mártir, antes de morir, profetizó "Spoleto temblará, pero no caerá".

Ver Acta Sanctorum, enero II, pág 217ss (ed. 1843). El fundamento del patronazgo contra los terremotos lo tomé de Santi e beati; puesto que Acta Sanctorum es anterior a los terremotos del 1700, no menciona ninguna vinculación del santo con ellos, ni tampoco la supuesta profecía.