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Aquel que ves por las calles
dicen ellos que es un rey,
en Asís le dicen todos,
el hijo del mercader.
Nadie podía imaginar
que Dios le iba a llamar,
que a Cristo el crucificado
su vida iba a entregar.
MIRALO AQUEL QUE VA
CON SU SAYAL REMENDADO,
NO SE FIJA DONDE VA,
PARA EL ES BUENO CUALQUIER LUGAR.
MIRALO AL DESLIZAR
SU ALMA ENTRE LAS FLORES,
O CON LAS AVES CANTAR
UN CANTICO DE AMOR Y PAZ.
Míralo si no parece
que se fuera a entremezclar
con el polvo del camino o con el agua del mar.
Que un día entre la hierba
mirando de cara al sol
elevaría su plegaria
cantándole al Señor.