Te doy gracias, Señor, por tu amor:
no abandones la obra de tus manos.
Aleluia, aleluia.
Te doy gracias, Señor, de corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
en presencia de tus ángeles te canto
y me postro hacia tu santo templo.
Te doy gracias por tu amor y tu lealtad,
tu promesa ha superado tu renombre;
cada vez que te invoqué, me respondiste
y aumentaste la fuerza de mi alma.
El Señor completará en mí
la obra que ha empezado.
¡Señor, tu amor es eterno,
no abandones la obra de tus manos!
Gloria a Dios, Padre Omnipotente
a su Hijo Jesucristo, el Señor,
y al Espíritu que habita en nosotros,
por los siglos de los siglos. Amen.

Preguntas frecuentes

¿Quién canta «Salmo 137»?
«Salmo 137» es interpretada habitualmente por Popular.
¿Para qué momento litúrgico sirve «Salmo 137»?
Apropiada para la Santa Misa y momentos eucarísticos.