Salmo a Asaf. El Dios de dioses, el SEÑOR, ha hablado, y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.
Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de su presencia, y en derredor suyo habrá tempestad grande.
Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
Juntadme mis misericordiosos; los que pactaron mi pacto sobre sacrificio.
Y denunciarán los cielos su justicia; porque Dios mismo es el juez. (Selah.)
Oye, pueblo mÃo, y hablaré; escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy el Dios, el Dios tuyo.
No te reprenderé sobre tus sacrificios, que tus holocaustos delante de mà están siempre.
No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabrÃos de tus apriscos.
Porque mÃa es toda bestia del monte; millares de animales en los montes.
Conozco todas las aves de los montes, y las fieras del campo están conmigo.
Si yo tuviese hambre, no te lo dirÃa a ti; porque mÃo es el mundo y su plenitud.
¿Tengo de comer yo carne de toros, o de beber sangre de machos cabrÃos?
Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus promesas al AltÃsimo.
Y llámame en el dÃa de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.
Pero al malo dijo Dios: ¿Qué parte tienes tú de declarar mis leyes, y que tomes mi pacto en tu boca?
¡Aborreciendo tú el castigo, y echando detrás de ti mis palabras!
Si veÃas al ladrón, tú corrÃas con él; y con los adúlteros era tu parte.
Tu boca metÃas en mal, y tu lengua componÃa engaño.
Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponÃas infamia.
Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas por eso que de cierto serÃa yo como tú; yo te argüiré, y las pondré delante de tus ojos.
Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; no sea que os arrebate, y no haya quién os libre.
El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le enseñaré la salud de Dios.