Cargando Misa y liturgia
Cargando Misa y liturgia
Cargando Misa y liturgia

17 de octubre de 2026 · TIEMPO ORDINARIO
Momento 1
Señal de la cruz. El sacerdote saluda a la asamblea y se introduce la celebración del día.
11 de octubre
XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Verde
Sugerencias para la celebración
La fiesta es un momento muy especial en la vida de cualquier comunidad. En ella las personas expanden su ánimo, expresando amor y alegría. El domingo es eso para los cristianos. Lo decía el concilio vaticano II: «El domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo» (SC 106).
Nuestra celebración está llamada a crear las condiciones para que toda la asamblea experimente ese gozo siempre nuevo que produce descubrir una y otra vez que el Señor está vivo, que vive para siempre, y puede compartir su vitalidad con todos nosotros. Por eso es fuente natural para el cultivo de la fe.
El banquete de bodas
La Eucaristía es el anticipo de la fiesta definitiva del Reino. El proyecto de Dios sobre la humanidad es un proyecto de amor y de comunión fraterna. Ello se expresa en la imagen del banquete que nos ofrecen hoy las lecturas de la misa.
Se trata de un banquete de bodas, donde la invitación no va dirigida a unos pocos sino a todos. No hay discriminaciones, no hay exclusiones, es ciertamente una comunión plena y universal. Esto será una realidad cuando la muerte se vea destruida para siempre.
Algo tan hermoso requiere, sin embargo, de la colaboración de cada uno. Ella consiste simplemente en aceptar la invitación y vivir de acuerdo con ella. Aquí está el punto que la parábola de este domingo quiere apuntar: hay quienes desprecian o rechazan, antes o después, la gran invitación de Dios.
La lectura es tan expresiva que el lector debe intentar darles vida a esas imágenes: banquete de vinos añejados, manjares suculentos… Es una imagen viva que todos podemos recrear en la mente. ¡Un buen lector debería lograr que con las expresiones del profeta se nos haga agua la boca! El
Momento 2
Se invita a reconocer los pecados. Puede usarse el «Yo confieso», las invocaciones Kyrie u otra fórmula. Como ayuda para rezar:
Acto de contrición
Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todo lo malo que he hecho y de todo lo bueno que he dejado de hacer, porque pecando te he ofendido a Ti, que eres el sumo Bien y digno de ser amado sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, no volver a pecar y evitar las ocasiones de pecado. Amén.
Momento 3
Los domingos (fuera de Adviento y Cuaresma) y en las solemnidades se canta o recita el himno «Gloria a Dios en el cielo».
Momento 4
El sacerdote invita a orar en silencio y concluye con la oración propia del día.
Dios todopoderoso, que tu gracia siempre nos preceda y acompañe, y nos ayude en la práctica constante de las buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
El Señor ofrecerá un banquete y enjugará las lágrimas de todos los rostros
Lectura del libro de Isaías 25, 6-10a
El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados. Él arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones. Destruirá la muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho Él, el Señor.
Y se dirá en aquel día: “Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor,
en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!” Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL 22, 1-6
R. El Señor nos prepara una mesa.
El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque Tú estás conmigo; tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.
Lo puedo todo en Aquel que me confortará
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 4, 12-14. 19-20
Hermanos:
Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada. Yo lo puedo todo en Aquel que me conforta.
Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades.
Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús.
A Dios, nuestro Padre, sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Cf. Ef 1, 17-18
Momento 5
Lecturas, salmo y Evangelio propios de este día.
Momento 8
La asamblea ora por la Iglesia, el mundo, los que sufren y la comunidad local.
Momento 9
Presentación de los dones, prefación, Santo y plegaria eucarística. El sacerdote pronuncia las palabras de la consagración.
Momento 10
El sacerdote invita: «Fieles a la recomendación del Salvador…». Todos rezan:
Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Momento 11
«La paz del Señor esté siempre con vosotros.» — «Y con tu espíritu.» Se puede intercambiar un signo de paz.
Momento 12
Mientras se parte el pan se canta o recita el Cordero de Dios.
Más que nunca, durante la comunión cantemos un canto eucarístico. Y que el canto no impida rezar. Para ello, el coro tiene recursos: un canto suave, emplear sólo los instrumentos, y callar. A veces, como dice un antiguo verso masorético, la mejor alabanza es el silencio.
¡Nuestro auxilio es el nombre del Señor!
+++
Antífona de entrada Sal 129, 3-4
Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Dios de Israel, en ti se encuentra el perdón.
Momento 13
«Este es el Cordero de Dios…» — «Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.»
Momento 14
Oración después de la comunión, bendición y envío: «Podéis ir en paz.» — «Demos gracias a Dios.»