La Iglesia debe promover el diálogo y la cooperación con las otras religiones, y defender la libertad religiosa y la dignidad de todas las personas.
La libertad religiosa es un derecho fundamental que permite a las personas vivir según sus creencias y practicar su fe sin temor a la persecución o la discriminación.
La Iglesia busca la cooperación con otras religiones para promover la justicia, la paz y la dignidad humana, como se enseña en la Encíclica Pacem in Terris. La Iglesia reconoce que las otras religiones también buscan la verdad y la justicia, y que pueden ser un medio para conocer y amar a Dios, como se dice en 1 Timoteo 2, 4: > "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad".
La Iglesia defiende la dignidad de todas las personas, sin importar su religión o creencias, como se enseña en Génesis 1, 27: > "Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza". La Iglesia promueve la justicia y la compasión hacia todos, especialmente hacia los más vulnerables y marginados, como se dice en Mateo 25, 31-46.